Primera parte:
SIDE A
«Sometimes love don’t know wrong from right.
— JON BON JOVI and DAVID BRYAN,
Another long and senseless fight was all you knew,
they’re all the same, there’s no one left to take the blame.
What’s behind this masquerade?
How do we win these losin’?»
ONLY LONELY.
Tenía 14 años.
Y estaba viviendo una vida de mierda.
La mierda más grande de todas las mierdas era que cada pequeña mierda estaba naturalizada en mi vida: era lógico padecer lo que sucedía porque la vida siempre había sido así.
Y eso, en la cabeza de un bebé, de un niño, y de un adolescente se traduce lisa y llanamente de una forma simple: te merecés lo que te pasa.
Cuando creciste toda la vida con eso como algo sistemático y cotidiano es imposible encontrar ninguna salida porque no la hay:
no se puede encontrar lo que no existe.
Esa mañana yo había transitado el calvario y el tormento de hallar un cúmulo de agresiones superlativas y descarnadas donde siempre había encontrado un bullying de grado moderado alto; es decir, donde día a día se me marcaba la diferencia entre “quien-escribe” y “aquél-grupo-selecto-al-cual-no-pertenecía-y-con-el-cual-debía-estar-agradecido-de-tener-el-privilegio-de-permitírseme,-de-tanto-en-tanto,-interactuar”, ese día en particular se me enseñó, por la fuerza, que daba lo mismo que yo existiera o no, porque mi existencia era irrelevante para cada estudiante de mi curso.
No derramé ni una lágrima, no grité, no tuve ninguna respuesta exagerada ni tampoco de ningún otro tipo.
Hice, como siempre, lo que siempre hacía: callar.
Con la frente alta, y un nudo en la garganta, ostenté una estúpida dignidad ficticia, que ni yo creía, durante toda la mañana y aún así también mientras esperé una media hora el colectivo que durante una hora más me llevaría hasta los suburbios marginales donde habitábamos “aquellos-que-no-pertenecíamos-al-grupo-selecto-que,-es-obvio,-reside-en-las-inmediaciones-del-colegio”.
Necesitaba, como cualquier adolescente en esas circunstancias: contención, apoyo, cobijo, escucha y consuelo.
Me esperaba, como cualquier día de mi vida: pasar por la casa de una vecina a buscar a mi hermano y cuidarlo hasta que mis padres volvieran de sus respectivos trabajos y actividades.
Pero para mí no había diferencia porque aunque hubieran estado los “adultos-mayores-a-cargo”, no hubieran sido capaces ni de contenerme, ni de apoyarme, ni de cobijarme. Hubiera obtenido, aunque de forma parcial, algo de escucha y también, a los ojos de ellos, me hubieran brindado un consuelo que hoy, con el diario del lunes en la mano, reconozco más como una forma de argumentación que me responsabilizaba de lo que me hubiera ocurrido que como un intento de ser una herramienta real de ayuda.
Tampoco había opciones fuera de la familia porque aunque por aquellos años yo llamaba “amistades” a mis relaciones más cercanas, todas esas personas eran parte central o periférica de los mismos grupos que diseñaban y ejecutaban las agresiones recibidas, y que, como cualquier adolescente, iban a responder en forma prioritaria a “los-intereses-del-grupo” más que a cualquiera de mis carencias o necesidades. Al día de hoy tengo muy presente, y sigo agradecido, las veces que integrantes del sector vip compartieron (fuera del colegio, y a escondidas) tiempo de calidad conmigo dejándome muy claro, de forma implícita siempre y muy explícita a veces, que no esperara recibir ese trato en público y que “no-hacía-falta” (sic.) que contara que tal o cual encuentro había siquiera existido.
Yo era, en las sombras, un tipo copado; y, en las marquesinas, un segregado más del montón: el nerd, por individualizarme un poco nomás.
Hoy por hoy entiendo que no era capaz de encontrar la salida porque sencillamente no existía.
Hoy entiendo que somos seres sociales y que las puertas y ventanas son construcciones que se hacen siempre en conjunto y jamás de forma individual.
Entiendo que absolutamente nadie en mi vida, ni en el entorno familiar ni en el social, hubiera sido capaz de construir una puerta o una ventana conmigo, porque, en algún punto, absolutamente todos los seres que me rodeaban, incluido yo, teníamos naturalizado que debía ocurrirme todo lo que me ocurría.
Hoy entiendo todo eso.
Pero esa noche no lo entendí.
Por ello, ni bien mi madre abrió la puerta de casa, volqué en ella todas mis emociones, frustraciones y angustias y la recibí con todo el armamento y la artillería desplegada:
—¿Por qué mierda existo? ¿Para qué me tuvieron? ¿Cómo mierda se les ocurrió buscarme o es que quedaste embarazada así porque sí nomás?
«How much pain does it take?
— JON BON JOVI and DAVID BRYAN,
It’s getting sometimes I don’t know,
when to stop when to go?
Sometimes we’re so afraid to let it show.«
ONLY LONELY.
A los funebreros
Continuará, la semana próxima, en
BULLYING.2
Segunda y última parte: SIDE B
Canales de contacto:
Google: dererumnatura.art.blog@gmail.com
Instagram: https://www.instagram.com/dererumnatura.art.blog/
© 8071422021100411
BULLYING.1 – Primera parte: SIDE A
Barcelona, ☉ 03/10/2021 – ☽ 04/10/2021
Autor: Pablo Gato Toledo
Texto inspirado en un reciente reencuentro con mis compis de secundario.
Agradecimientos: a Diego Somoza por haber propiciado el encuentro y a Tomás Arreche por la corrección literaria.
Créditos de la Imagen
Autor: @tomdaspraias
Año: 2018
Título: MARTIRIO INFANTIL
Instagram: https://www.instagram.com/tomdaspraias/
Letra y Música
Se sugiere maridar BULLYING con Only lonely de Bon Jovi,
Jon Bon Jovi and David Bryan, (1985). 7800° Fahrenheit, Only lonely. Mercury Records (US). [1985]
Versión del canal oficial de Bon Jovi: https://www.youtube.com/watch?v=tfIu7hf5nqc
¡Gracias por leer!
¡Mantente al día para leer más entradas!
Suscríbete para recibir notificaciones cuando publique nuevo contenido.
👏👏👏👏🙌🙌🙌❤❤❤
Me gustaLe gusta a 1 persona
Fuerte, Pablin.
Me gustaLe gusta a 1 persona