EL CADÁVER DE MAMÁ – Capítulo 1

La primera vez
que mi hermano más pequeño
vio el cadáver de mamá
estaba solo y tenía menos de seis años

Ninguno supo jamás que él había presenciado el hecho, siendo testigo de semejante horror, y tuvieron que pasar más de veinte años para que se animara a hablarlo.

Nos enteramos, como suele ocurrir, de la peor manera posible. Lo contó, como pudo, como quien lanza lejos y despreocupadamente un peso que cargó más del tiempo prudente, como quién logra, luego de años, exorcizar algo prohibido.

Estaba riendo. A carcajadas. Todos nos reíamos en realidad, no sólo él. Bromeábamos sangrientamente sobre las peripecias de la vida y la muerte de mamá, creo que de alguna manera u otra todos vivíamos exorcizando el horror de la forma más sarcástica que nos era posible.

Yo hice, como es mi costumbre, un comentario lapidario y canibalísimo sobre la partida de mamá y, mientras estallaban las risas, él redobló la apuesta, sacó artillería más pesada, pasó del humor negro a lo siguiente e hizo un chiste morbosísimo acerca del cadáver de mamá desangrándose en el fondo de la casa de las rosas con el gato y las dos gatas oliéndole la cara y los cuatro perros moviéndose inquietos en círculos alrededor de ella, tirada, entre restos de barro y pasto, atrás de la piletita del fondo en aquella casa de número 563.

Mi otro hermano, el del medio, pensó que el pibe se había ido al re carajo y que ya ese humor estaba rayando con el fin de la charla. Obviamente se lo hizo saber con la más hilarante de las carcajadas, la cara roja de tanto reír, los ojos llorosos y diciendo con un hilo de voz:

— Bueno… ya. Bueno… ya. ¡Cortémosla! ¡Los tres!

Por mi parte, me había quedado mudo: un nudo me había atorado la garganta. Y el pecho. Me faltaba el aire. Los ojos se me llenaron automáticamente de lágrimas.

— ¡Hijo de mil puta! -le dije- ¡derrapás!

— Bueno, boludo, no es para tanto. -lo defendió el del medio- Pero cortémosla acá.

Ya era tarde. El horror estaba, nuevamente, germinando en mí.

No me dolía ni mierda la imagen de mamá muriéndose –luego de tantos años ya había aprendido a vivir con eso–, lo que me desestabilizaba y me resultaba inmanejable era estar descubriendo, en el grado de precisión con el que describió la escena, que él había visto de tan pequeño algo que nunca nadie pudo jamás contarle.


«And the battle’s just begun,
there’s many lost,
but tell me who has won?
The trench is dug within our hearts.
And mothers, children, brothers, sisters
torn apart.»

— BONO, U2,
SUNDAY BLOODY SUNDAY


Continuará, el mes próximo, en

EL CADÁVER DE MAMÁ – CAPÍTULO 2

A mi madre.
Por enseñarme a escribir.
Por condenarme a escribir.

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EL CADÁVER DE MAMÁ – Capítulo 1

Buenos Aires, ☉ 24/09/2017 – Barcelona, ☉ 17/06/2018
Autor: Pablo Gato Toledo

Secuencia de textos inspirados en el capítulo 6 de la temporada 1 de la serie Rick and Morty: Rick Potion #9.
Agradecimientos a: Marcela Varcasia por la corrección literaria.

Créditos de la Imagen
Autor: John Everett Millais
Año: 1851-1852
Título: OFELIA
Ubicación: Tate Britain Museum, Londres, Reino Unido.

Letra y Música
Se sugiere maridar EL CADÁVER DE MAMÁ – Capítulo 1 con Sunday Bloody Sunday de U2.
Bono, (1983). War. Island Records. [1983]
Sunday Bloody Sunday (Remastered 2008), (Canal oficial de U2): https://www.youtube.com/watch?v=ryde_5JlkSQ

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2 comentarios en “EL CADÁVER DE MAMÁ – Capítulo 1

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