Una de las rajaduras estructurales nacía, como una raíz, del lateral izquierdo de la pileta y zigzagueaba de forma creciente hacia el fondo de la casa, a esa hora de la mañana la sombra de la única rama seca que tenía el ceibo –y que papá hacía siglos que ‘ya estaba por podar’– encastraba de forma milimétrica en esa ranura
Los ojos de mi hermanito miraron las raíces del árbol, subieron por su tronco, encontraron la naciente de la rama seca y oscilaron entre ésta y su sombra estudiando en detalle la concordancia con la herida que tatuaba la pileta, esa sutura llegaba por debajo del ángulo posterior y empalmaba de forma impecable con la rodilla izquierda del cadáver de mamá que si bien se encontraba un poco más lejos, desde el claro de luz entre el limonero y el ceibo se veía como la composición de una pintura trágica.
La fractura de la piscina entraba por la rodilla izquierda y salía por la punta de ese pie para continuar en el gemelo de la otra pierna y salir por el pie derecho, que la conectaba con la rama principal –ya quebrada– de un rosal muerto que estaba plantado en la pared exterior de la pieza del fondo y servía como conexión, formando una única línea, entre el pie de mamá y una de las tantas cicatrices de esa pieza, dando continuidad a una extraña línea electrocardiográfica que subía por la pared hacia el techo para perderse por siempre en el follaje frondoso del ceibo al pie del cual había nacido.
Luego de recorrer varias veces ese sendero de grietas y fisuras cerró uno de sus ojos y con el pulgar interrumpió ese circuito repetitivo.
Lo que antes pareciera un camino semejaba ahora una cuerda.
Con el ojo aún cerrado extendió sus dedos de forma tal que el dorso de su mano tapaba el cuerpo muerto de mamá, y la cuerda imaginaria por detrás de esa mano-mortaja, se extendía zigzagueante a izquierda y derecha.
Con lentitud milimétrica fue cerrando el puño hasta quedar asido con firmeza a esa cuerda inexistente y así asido, como un malabarista volando al infinito se acercó hacia el epicentro del horror más concentrado en el juego que en lo que iba a encontrarse.
Caminó con pasitos cortos sintiendo la tierra dura debajo de su pie seco y la esponja de aguas podridas sobre las que caminaba en el otro pie, su ojo izquierdo estaba cerrado, apretado, apuñado, su mano derecha, fuertemente asida de esa cuerda, iba corrigiendo su posición paso a paso logrando siempre tapar el cuerpo que no quería ver. Cuando sintió que la tierra seca se transformó en pasto sus pasos se hicieron más cortos aún, sin embargo siguió avanzando con lentitud extrema hasta que uno de sus pies se chocó con uno de los pies de mamá.
Ahí se detuvo. Quieto. Inmóvil. El ojo apretado tan fuertemente le dolía pero su concentración estaba fijada en ese puño que, de momento, era todo y lo único que quería ver.
Uno de los perros aulló quedamente, como buscando aliento entre ladrido y ladrido, el aullido se repitió como un penar infinito y todos los perros al unísono hicieron silencio.
Mi hermano bajó su mano lentamente, vio siete pares de ojos mirándolo y supo entonces que, a pesar de su cortísima edad, estaba a cargo de la situación. Abrió el otro ojo y sin dejar de mirarlos extendió un brazo al final del cual el índice de esa mano que antes fuera puño se desplegaba señalando el frente de la casa.
Los tres perros más jóvenes se fueron inmediatamente en silencio con el rabo entre las patas, el gato subió a la medianera y lo miró indicando que de ahí no se movería y las gatas hicieron lo mismo subiendo al borde de la pileta, sólo el secretario se apartó apenas un par de metros y se echó en la puerta del galpón, esquivando los ojos de mi hermanito y mirando atentamente el rostro de aquello que una vez fue mamá.
Hoy que los años pasaron y él tiene más del cuádruple de la edad que tenía en ese entonces aún me desespera la imagen de ese pequeño, solo, enfrentando un destino para el cual nunca nadie está preparado, y noche a noche me desgarra la incertidumbre de no saber si en ese momento tuvo o no tuvo conciencia de que lo estaba por ver y de que lo que le estaba por suceder cambiaría su vida, y la de todos, para siempre.
«You were the baby of the class, you know?
— VINCE CLARKE AND ANDY BELL, ERASURE
You were so young and so uncertain
Suffer little children
Oh what a poor soul!
Oh, do we not set sail on the ship of fools
Oh, why is life so precious and so cruel.»
SHIP OF FOOLS
Continuará, el mes próximo, en
EL CADÁVER DE MAMÁ – Capítulo 6
A mi madre.
Por enseñarme a escribir.
Por condenarme a escribir.
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EL CADÁVER DE MAMÁ – Capítulo 5
Buenos Aires, ☉ 24/09/2017 – Barcelona, ☉ 17/06/2018
Autor: Pablo Gato Toledo
Secuencia de textos inspirados en el capítulo 6 de la temporada 1 de la serie Rick and Morty: Rick Potion #9.
Agradecimientos a: Marcela Varcasia por la corrección literaria.
Créditos de la Imagen
Autor: John Everett Millais
Año: 1851-1852
Título: OFELIA
Ubicación: Tate Britain Museum, Londres, Reino Unido.
Letra y Música
Se sugiere maridar EL CADÁVER DE MAMÁ – Capítulo 5 con Ship of Fools de Erasure.
Ship of Fools, Erasure (1988). Erasure, The Innocents. Mute Records. [1988]
Official Music Video (Canal oficial de Erasure):
https://www.youtube.com/watch?v=ekc_aR5LyAk
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Después quiero una publicación con todos los capítulos juntos
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Ya me lo viene diciendo mucha gente…
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