Nada de todo lo que había visto hasta ese instante lo paralizó tanto como la manifestación vívida del dolor y la angustia que mamá exponía en la expresión de sus facciones dejando ver el sufrimiento superlativo que había tenido en sus últimos minutos de vida y que, evidentemente, la habían llevado a tomar una determinación tan drástica como la que tomó
No era la primera vez -ni tampoco sería la última- que veía tanto penar en esos ojos cansados desde siempre de tanto vivir. A pesar de sus tan pocos añitos ya había sentido muchas veces que no sólo sería incapaz de vivir siendo testigo directo de tanta angustia y dolor, sino que además cargaba día a día con el peso sofocante de no poder decírselo a nadie que quisiera ocuparse de las miserias que ella estaba generando en él por sobre la preocupación de las propias miserias de ella y de las consecuencias de lo que ella hacía con esas miserias que eran, en definitiva, el foco de atención y preocupación de todos nosotros.
Percibió un pie hundirse, perderse, naufragar en las arenas movedizas de ese pantano mortal contenido en esa media que lo arrastraba hacia un profundo océano de seres monstruosos y torturadores que lo vejarían noche a noche en cada una de sus pesadillas y también en cada uno de sus sueños.
El otro pie, el seco, sentía la planta de ese calzado como un ataúd asfixiante, la carne acuchillada y sangrante destrozada contra la presión de los miles de granos de sal sobre los cuales sentía estar parado.
Por un instante sintió una opresión en el pecho, falta de aire, y que sus ojos iban a estallar en llanto, pero era sólo una sensación; como también lo fue la arcada profunda que sintió desde lo más íntimo de sus vísceras y el vómito que desde sus entrañas subía, liberador, a su garganta. Nada de todo esto sucedió, eran sólo sensaciones.
Temblaba e instintivamente cerró los ojos y se abrazó a sí mismo fuertemente.
Así, parado al lado del cuerpo inerte de su madre masacrada, se quedó con los ojos cerrados y sus propios brazos conteniéndolo.
No buscaba dejar de ver el horror en el cual estaba inmerso, necesitaba verse a sí mismo, desde fuera, parado, con los ojos cerrados y sus brazos rodeándolo al lado de un algo que parecía sin dudas ser su mamá.
Fue sólo entonces cuando su mente le permitió por fin visualizar un niño idéntico a él, de pie, frente al abismo infinito de los despojos sin vida de una madre idéntica a la suya que logró entender que esa imagen en perfecta concordancia con la realidad: era la realidad.
«When you’re sure
— MICHAEL STIPE, MIKE MILLS, PETER BUCK AND BILL BERRY, R.E.M.
you’ve had enough
of this life.
Well, hang on.
Don’t let yourself go
‘cause everybody cries
and everybody hurts
sometimes
Sometimes everything is wrong.»
EVERYBODY HURTS
Continuará, el mes próximo, en
EL CADÁVER DE MAMÁ – Capítulo 9
A mi madre.
Por enseñarme a escribir.
Por condenarme a escribir.
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EL CADÁVER DE MAMÁ – Capítulo 8
Buenos Aires, ☉ 24/09/2017 – Barcelona, ☉ 17/06/2018
Autor: Pablo Gato Toledo
Secuencia de textos inspirados en el capítulo 6 de la temporada 1 de la serie Rick and Morty: Rick Potion #9.
Agradecimientos a: Marcela Varcasia por la corrección literaria.
Créditos de la Imagen
Autor: John Everett Millais
Año: 1851-1852
Título: OFELIA
Ubicación: Tate Britain Museum, Londres, Reino Unido.
Letra y Música
Se sugiere maridar EL CADÁVER DE MAMÁ – Capítulo 8 con Everybody Hurts de R.E.M..
Everybody Hurts, R.E.M. (1992). R.E.M., Automatic for the People. Warner Bros. [1992]
Official Music Video: https://www.youtube.com/watch?v=5rOiW_xY-kc
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