EFECTO DOMINÓ

«Los funcionarios no funcionan.
Los políticos hablan pero no dicen.
Los votantes votan pero no eligen.
Los medios de información desinforman.
Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.
Los jueces condenan a las víctimas.
Los militares están en guerra contra sus compatriotas.
Los policías no combaten los crímenes, porque están ocupados en cometerlos.
Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan.
Es más libre el dinero que la gente.
La gente está al servicio de las cosas.»

— EDUARDO GALEANO

Alex era un pelotudo.
Un poco de pena le tenía. No era mala persona, pero cada vez que él colapsaba el día se transformaba en una puta pesadilla para todos.

Por el contrario, cuando se encontraba bien, era un buen compañero y (aunque no muy eficiente) sacaba bastante laburo adelante.

Pero cuando, como ayer, y como hoy por segundo día consecutivo, desaparecía de la faz de la Tierra sin dejar rastros y sin avisar, todas sus tareas me eran delegadas y se acumulaban con las mías propias de cada día. Y yo, internamente, lo puteaba con ganas, y lo quería descuartizar.

La insensible, Rocío, me ignoraba desde el escritorio de enfrente.
Esa pendeja era la mina más copada del mundo, mientras que no hubiera ningún problema, y yo me divertía bocha con ella. Pero a la mínima de quilombo se transformaba en un potus, una autómata, un robot, por lo que yo me sentía más solo y más desdichado todavía.

Y, para colmo el forro de nuestro jefe caminaba sin rumbo fijo pululando entre los escritorios como si fuera un profesor controlando que nadie se copie en un examen. ¡Puto estrés! ¡Puto laburo de mierda!

—¡Chicos! ¡Un segundín, por favor!, ¿alguien, por casualidad, sabe algo de Alex? —nos miraba con su ensayada cara de buena gente, esa que ya nadie (excepto Rocío) le creía.

Silencio.

—Es que acaba de llegarnos su telegrama de renuncia y queríamos saber si alguien sabía algo, cualquier cosa, como para entender qué le pasó —sonrisita bondadosa + ojitos complacientes = carita de angelito. De angelito del demonio, hijo de un ejército de ciento cincuenta millones de putas.

Silencio. Y más silencio,

¡La concha de la lora! ¡Yo también quería renunciar! ¡Mierda, hasta que hicieran entrevistas y tomaran a alguien nuevo mi vida iba a ser un puto estrés! Y ahora mismo, ni bien el jefe saliera, seguro que todos iban a empezar a basurerarlo y Rocío a defenderlo.

Pero no.
No fue así.
Y me quedé pasmado.

Me miró a los ojos, temblando, desencajada, y me dijo con cara de espanto:

—Está mintiendo. El telegrama les llegó ayer. Yo lo leí cuando fui a dejarle unos reportes a su despacho y él no estaba. Lo tenía sobre el teclado y… y… —baja la voz y comienza a llorar— y… y… no era una renuncia sin causa. Les denunció por acoso. ¿Vos?… ¿sabías algo de todo esto?

Me quedo en blanco. No sé qué decir. ¡Claro que no sabía nada! ¡Nada de nada!
Yo lo único que sabía era lo evidente: el pibe ése muy normal que digamos no era. Algo raro en él había. Eso era innegable.
Jamás supe si creer los rumores que corrían por un sector o por otro: los de contabilidad decían que vivía medicado y los de producto estaban convencidos de que consumía drogas duras.
Yo, que lo tenía en el escritorio de al lado, pensaba que, un poco y un poco, eran las dos cosas juntas.

Por eso, cuando meses más tarde, tuvimos que ir todos y cada uno al juzgado a declarar en la causa por la cual nuestro jefe terminaría preso el resto de su vida, nos conmocionó saber que, según la autopsia, absolutamente ningún medicamento ni ninguna droga circulaba en sangre al momento de su asesinato.



«El sistema
que programa la computadora
que alarma al banquero
que alerta al embajador
que cena con el general
que emplaza al presidente
que intima al ministro
que amenaza al director general
que humilla al gerente
que grita al jefe
que prepotea al empleado
que desprecia al obrero
que maltrata a la mujer
que golpea al hijo
que patea al perro.»

— EDUARDO GALEANO

¡A mis colegas!,
porque el trabajo se torna un ambiente hostil
cuando es carente de compañerismo y camaradería.

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EFECTO DOMINÓ

Barcelona, ☿ 11/10/2023
Autor: Pablo Gato Toledo

Texto inspirado en el Escritubre 2023.
Agradecimientos a: Emilio Tomás Arreche por el aporte de la imagen.

Créditos de la Imagen
Autor: @tomdaspraias
Año: 2020
Título: SOMBRAS, NADA MÁS
Instagram: https://www.instagram.com/tomdaspraias/

Letra y Música
Se sugiere maridar EFECTO DOMINÓ con Algo Personal de Joan Manuel Serrat.
Algo Personal, (1983). Cada Loco Con Su Tema, Ariola Records [1983]
Joan Manuel Serrat – Joan Manuel Serrat (Official Audio): https://www.youtube.com/watch?v=i2lgX0DkiiE

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2 comentarios en “EFECTO DOMINÓ

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