Su mirada evidenció con claridad que no toleraría ninguna pregunta más y, hablando con la boca llena, sentenció—: está ahí abajo, en el subsuelo.
Su mirada evidenció con claridad que no toleraría ninguna pregunta más y, hablando con la boca llena, sentenció—: está ahí abajo, en el subsuelo.
Parecía una mina normal, común y corriente, puteándome, como tantas otras minas. Como tantas otras minas que me habían puteado.