Si bien no existía ya razón ninguna para permanecer a su lado tampoco se fundamentaba algún manifiesto como para salir huyendo porque a pesar de ser cierto que mamá no pertenecía más a este mundo, en rigor de verdad, jamás había pertenecido
Si bien no existía ya razón ninguna para permanecer a su lado tampoco se fundamentaba algún manifiesto como para salir huyendo porque a pesar de ser cierto que mamá no pertenecía más a este mundo, en rigor de verdad, jamás había pertenecido
Aunque la muerta se veía como una reproducción fidedigna de la fisonomía de mamá tal y como él la conocía lo que lo desconcertaba era el olor del pasto, el aroma a barro y la fragancia de las flores amarillas del arbusto a sus espaldas; tampoco tenían sentido los quejidos quedos y silenciosos del secretario a sus pies y de las gatas sobre el borde azul descascarado de la piscina: nada de todo eso ni olía ni se escuchaba como la idea de la muerte que siempre había tenido
A medida que mi hermanito abría los ojos y las palmas de sus manos recorrían su cuerpito buscando evadirse en los bolsillos del pantalón la imagen que lo había ubicado en tiempo y espacio volvía a ser reemplazada, nuevamente, por esa mueca de espanto que se había apresado de aquel rostro, ahora desdibujado, con cierto aire de semejanza a la cara de mamá
Nada de todo lo que había visto hasta ese instante lo paralizó tanto como la manifestación vívida del dolor y la angustia que mamá exponía en la expresión de sus facciones
Innecesario
El cadáver del rosal seco y las piernas de ese objeto tan extraño con forma de mamá le impedían el paso para acercarse al rostro de la difunta progenitora
Una de las rajaduras estructurales nacía, como una raíz, del lateral izquierdo de la pileta y zigzagueaba de forma creciente hacia el fondo de la casa, a esa hora de la mañana la sombra de la única rama seca que tenía el ceibo –y que papá hacía siglos que ‘ya estaba por podar’– encastraba de forma milimétrica en esa ranura
Luego de varios intentos descubrió que la técnica perfecta consistía en meter más profundo la pierna en el agua podrida, sacudirla con fuerza y sacarla con violencia
Necesité nueve días para entender que nunca tendría el coraje suficiente de enfrentar a mi hermano cara a cara y tener con él una charla reparadora
Acostado panza abajo en el borde de la pileta mi hermanito miraba el delta que la sangre había formado en la sien izquierda del cadáver de mamá