Sus miradas acordonadas.
Un momento,
un instante difuso,
a casi medio siglo de aquí.
Sus miradas acordonadas.
Un momento,
un instante difuso,
a casi medio siglo de aquí.
Entonces volví a hacer silencio.
Su nombre era un insulto.
Una broma de mal gusto.
El Alumbramiento de La Ladi
y el Ascenso Divino
de la Monarca Absoluta
de Villa Nula Carencia.
Lo sentimos mucho,
pero se nos cayó el sistema.
No podemos atenderle.
De la subordinación a la autonomía,
de la alquimia a la química
y de la ciencia al horror.
La vio la maestra asustada
Y dijo: «estás equivocada»
Y la vaca le respondió
«¿Por qué no puedo estudiar yo?»
¡Manos a la obra!
¡Alguien acaba de abrir el libro y nos toca interpretarlo!
¿Cómo será nuestra separación?
Previsible.
Inevitable.
Y concluyente.
Hoy partió la última de nuestras madres.
Hoy, ya no somos más hijos ni hijas.
Hoy, ellas ya no están.
Se volteó y corroboró una vez más que la llave hubiera accionado la cerradura que un instante antes había echado a esa puerta que siempre se abría a primeras horas de la mañana cuando papá se levantaba y que todas las noches cerraba mamá en sus últimos instantes cuando se iba a dormir; no fue recién hasta que, sosegado y estoico, volvió a girar que se encontró a sus pies el charco redondo y gigante de orín inundando todo el piso de la cocina